Cuentini

El pulpo matemático

En el corazón de un arrecife de coral tan colorido como un arcoíris, paseaba un pulpo muy especial llamado Otto. A diferencia de sus amigos del arrecife, Otto no solo poseía ocho brazos, sino también una mente aguda y un gran interés en los números.

Mientras nadaba en el océano profundo, Otto notó la llegada de un grupo de peces dorados, agotados y hambrientos. No lograron alcanzar las algas abundantes y sus escamas doradas parecían perder su brillo. «Pensábamos que podíamos llegar, pero al final quedaba muy lejos», suspiraron los peces.

Pero Otto no se quedó solo observando. Con su inteligencia y habilidades matemáticas, propuso enseñar a sus amigos del arrecife algo que él llamó «Las matemáticas marinas». Decidió comenzar con lecciones sobre distancias, sumas y restas.

Pronto, los peces dorados aprendieron a calcular la distancia a la que podrían llegar sin agotarse. Los problemas de agotamiento desaparecieron, y el brillo regresó a sus escamas.

Pero los desafíos no terminaron ahí. En otro rincón del arrecife, los peces disco estaban enfrascados en una disputa. No habían repartido el plancton de manera justa, y las discusiones eran cada vez más acaloradas. «Discoyen se quedó con casi todo el plancton, ¡y los demás no pudieron comer!», se quejaron.

Nuevamente, Otto intervino con sus conocimientos matemáticos. Enseñó a los peces disco a dividir el plancton equitativamente, asegurando que cada uno recibiera su parte justa. Pronto, la armonía regresó al arrecife.

Pero la paz era esquiva, ya que un grupo de peces remo estaban enfrascado en una pelea por intercambios injustos. Habían trocado caracoles por ostras flamenco, y la disputa se volvía más intensa. «Espera, te entregué mis ostras color rosa milenarias por esos caracoles vencidos», protestaban.

Ante este dilema, Otto propuso una solución única: una «subasta marina». Los peces remo aprenderían el valor relativo de los objetos intercambiados y, si no estaban seguros, podrían someterlos a una subasta donde otros decidirían su valor.

Con el tiempo, gracias a las lecciones de Otto, la paz y la armonía reinaron en el arrecife. Los peces dorados calcularon sus distancias, los peces disco repartieron equitativamente el plancton, y los peces remo aprendieron el valor de las cosas.

Otto, el pulpo con ocho brazos y una mente llena de números, demostró que las matemáticas no solo resuelven ecuaciones, sino que también pueden tejer un tapiz de armonía en los océanos más vibrantes y coloridos. Y así, el arrecife de coral se convirtió en un lugar donde la inteligencia y la colaboración reinaban, gracias a un pulpo muy especial llamado Otto.

Reflexión

Al final de cada lección, cuando el arrecife de coral estaba impregnado con la calma que otorga el conocimiento, Otto se tomó un momento para dirigirse a sus amigos marinos. Extendió sus ocho brazos con gracia y, con un destello en sus ojos, compartió una reflexión que resonaría en las aguas del arrecife:

«Queridos amigos, hemos aprendido las matemáticas marinas y, al hacerlo, hemos encontrado soluciones para nuestros problemas cotidianos. Pero la importancia de estas lecciones va más allá de sumar, restar o dividir. Las matemáticas son como un faro que ilumina nuestro camino en el vasto océano de la vida.»

Miró a sus amigos con cariño y continuó: «Imagina que nuestras vidas son como un intrincado rompecabezas. Las matemáticas son las piezas que encajan para formar la imagen completa. Nos permiten tomar decisiones informadas, resolver disputas, y encontrar soluciones creativas para los desafíos que enfrentamos».

Los habitantes del arrecife asintieron, sintiendo la verdad en las palabras de Otto. Habían experimentado el cambio positivo que las matemáticas habían traído a sus vidas y al arrecife en su conjunto.

Poema

En el arrecife brillante, Otto enseñó,
con ocho brazos, sabiduría soltó.
Matemáticas marinas, un faro en el mar,
resolvían disputas, aprendían a amar.

Peces dorados, cansados llegaron,
calculando distancias, sus penas cambiaron.
Discos y remos, en lecciones se hallaron,
equidad y valor, con Otto encontraron.

Bajo olas danzantes, un pulpo sabio,
tejió con números, un cuento amable.
Arcoíris matemático en el coral,
donde el conocimiento es un tesoro real.

Sonia Jerez

Escritora y conferencista con más 10 años de experiencia en la educación infantil y desarrollo creativo. Ha ganado varios premios internacionales.

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